ACEITE DE PALMA
Durante los últimos años se ha visto un crecimiento disparatado en la producción del aceite de palma, especialmente en Indonesia. Su economía, a partir de los años noventa, dependió en su totalidad de la tala de árboles, llevando la producción de madera a un nivel ilegal, donde las irregularidades de control permitieron que empresas, junto con gobiernos corruptos, dieran el acceso a zonas protegidas lleno de orangutanes, leopardos y cocodrilos entre otras especies, fueran poco a poco desplazados. Este solo fue el comienzo del gran impacto que generarían en los bosques y selvas de Indonesia.
Los cambios que se ha vivido en las islas de Sumatra y Borneo han causado que aumentara la producción de emisiones de gases de efecto invernadero, comparándolo con países como Estados Unidos y China. De igual forma los lagos y ríos que eran potables se contaminaron y agotaron la industria de la pesca. Estas secuelas no sólo afectaron al medio ambiente, sino que gran parte de la población vivió cambios radicales, los desplazamientos forzados fue una de las principales secuelas que dejó la plantación del aceite de palma. Las industrias que tenían autorizado establecerse en zonas rurales sin mayor restricción, obligaban a los pobladores a trabajos forzados y con contratos ilegales, sin mayor derecho que el de permanecer donde consideraban su hogar. El valor de las tierras las otorgaba los empresarios y compraban por una mínima cantidad las granjas de los agricultores. “Los agricultores estaban en desventaja porque el estado no reconocía sus derechos de propiedad. Algunos tenían certificados emitidos por los jefes de aldeas, pero estos eran precarios legalmente comparados con las licencias de las empresas aprobadas por el estado.” (Mongabay, 2018).
La impunidad recorría las venas de la selva de Indonesia y castigaba a quien se le pusiera de frente, y el hombre, como siempre, permanecía en silencio ante la caída de su ecosistema.
¿Hasta cuándo dejaremos de ver a la naturaleza como un instrumento de explotación?
La humanidades me dieron la respuesta; Necesitamos cuestionar nuestros actos, nuestro consumo, nuestra manera de vivir y poder ejercer nuevas acciones y entender que todos somos parte del mundo natural. Cae uno, caemos todos.




Ahora odio la nutella >:(
ResponderEliminarGracias por tu apoyo compañero.
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